I
Hay cierta clase de gente que siente un extraño placer en presumir cosas que no ha hecho, gente a la que apenas conoce, logros ajenos. Entre las variantes de estos cretinos están los que suponen que los médicos, los estilistas, los taqueros,los taxistas (largo etcétera) que conocen son los mejores, y que al frecuentarlos adquieren cierta superioridad sobre el otro resto de cretinos que no va con esos mismo médicos, estilistas, taqueros y taxistas. Es una vulgaridad. ¿Por qué nadie dice, por ejemplo, "deberías salir con mi novia, es buenísima onda", o "te recomiendo a mi novio para un fin de semana en cuernavaca, verás que acabas toda relajada"? Pero no, lejos de ocultar la información que les otroga dicha superioridad, la publican cual si hablaran del último número de la revista de chismes y moda.
II
La de mi dentista y la mía es una relación muy parecida a la de varios matrimonios: aunque distante y tensa, nos mantiene unidos un vínculo apenas perceptible para los demás. De ninguna manera se me ocurriría decir que es el mejor del planeta, pues estoy seguro de que su paso por la universidad fue tan gris como su profesión. Tampoco diría que es el más responsable, pues sé de buena fuente que retrasa lo que puede el pago mensual del consultorio a pesar de lo poco amable de sus tarifas. Jamás lo recomendaría para nada y si tolero su presencia es porque el verdadero paciente de los dos es él, pues de todos los que he visitado, ha sido el único capaz de tolerar mi alta tolerancia al poder de las anestesias; además, claro, de mi intransigente odio por su forma de vida.
III
-¿Por qué no te quieres sacar las muelas del juicio?
-Pues porque ya dijiste que la operación está difícil.
-Pero es necesario.
-Dame una buena razón y te pago la operación de contado.
-Pues porque se te acumula sarro y comida.
-¿Esa es tu buena razón?
-Pues yo soy tu doctor y te lo estoy recomendando.
-Ora, ora, la última vez que vine me dijiste que tenía siete caries y ya no regresé. Eso fue hace año y medio. Ahora sales con que sólo tengo cuatro. A lo mejor si me espero otros tres o cuatro años las muelas implotan o se autoconsumen de manera gratuita.
-Pues tú sabrás, yo ya te dije.
IV
¿De dónde les vendrá la manía porque les llamemos doctores? ¿Es que alguno de nosotros ha llamado molesto a la delegación y ha dicho: "mire señorita, ya me tienen harto, lo que yo necesito es que venga un camión lleno de doctores para que tapen y aplanen mi calle"? No lo creo, pero sí que hacia al final de la vida la del dentista debe ser una profesión que pague poco. Si no existieran los cajeros de banco, sería la peor y más aburrida de todas, aunque los sigue salvando ese ingenuo y poco pulido placer por el dolor ajeno.